La dama y el unicornio


1. París
Cuaresma-Pascua de Resurrección de 1490 


Nicolas des Innocents 


El mensajero dijo que tenía que ir de inmediato. Así es Jean le Viste: espera que todo el mundo haga al instante lo que pide.

De manera que sólo dediqué unos momentos a limpiar los pinceles antes de seguir al mensajero. Encargos de Jean le Viste pueden significar comida en la mesa durante semanas. Únicamente el Rey dice que no a Jean le Viste, y yo, desde luego, no soy rey.

Por otra parte, ¿cuántas veces no me habré apresurado a cruzar el Sena hasta la rue du Four, para
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Los Pasos Perdidos


CAPÍTULO PRIMERO

Y tus cielos que están sobre tu cabeza serán de metal; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad. 
Deuteronomio, 28-23-28 



Hacía cuatro años y siete meses que no había vuelto a ver la casa de columnas blancas, con su frontón de ceñudas molduras que le daban una severidad de palacio de justicia, y ahora, ante muebles y trastos colocados en su lugar invariable, tenía la casi penosa sensación de que el tiempo se hubiera revertido. Cerca del farol, la cortina de color vino; (Leer más)

Poemas de amor. Amantes legendarios y eternos soñadores.


Prólogo 


Desde que el hombre está en este mundo, desde que tiene memoria y es Historia, desde que alguien se alzó con la pluma a esculpir sus sentimientos y compartirlos con el resto de los mortales, existe la poesía. Es lo mismo, pues, decir: siempre existió la poesía.

Ella ha sido nuestra fiel compañera en momen tos de desengaño, de tormento y, por qué no, de satisfacciones. Estuvo desde un principio, cuando el canto aún era la única forma del arte literario. Siguió mucho tiempo evolucionando con las de más expresiones de la civilización. Los hombres y mujeres de todas (Leer más)

Los comandos de la luna


PRÓLOGO 

El otoño del año 1964 trajo consigo una increí ble cosecha de noticias extrañas que aparecieron en las columnas de los periódicos del mundo en tero, noticias que presagiaban la catástrofe que amenazaba a la civilización moderna.

Nada se hizo, pues nadie tenía la más mínima sospecha de lo que se escondía detrás de tales in formaciones. Decir, simplemente, que los aconte cimientos eran ignorados, sería insuficiente: es más exacto afirmar que todo el mundo se reía de ellos y que nunca existió farsa que resultara más cara. Se comprendería esta actitud si las noticias hubiesen llegado solamente de (Leer más)

Éstos mataron la paz


Introducción 

Cuántas veces se han señalado las similitudes entre el nuevo «imperio americano» y el Imperio romano? Aquí insistiré, una vez más. El Imperio romano, organi zación política republicana, al igual que la de Estados Unidos, estaba gobernado por un emperador que, en ocasiones, compartía su mando bajo la forma de triunvi rato, y en otras sostenía su poder apoyado en el Senado y en las legiones.

Actualmente, el Gobierno de Estados Unidos, con su partido republicano al frente,1 está presidido por un po lítico que parece mantener aspiraciones a emperador del mundo; su poder se sostiene en el triunvirato (Leer más)

Los fuegos de Merlín


Nota del autor 

Una vez más, este mago está lleno de sorpresas.

Como ya saben quienes han leído los dos primeros volúmenes de la épica Trilogía del joven Merlín, el mago me sorprendió por primera vez hace mucho tiempo. A su modo, típicamente misterioso, me hizo saber que, con todos los libros, poemas y canciones que se han escrito sobre él en el transcurso de los siglos, no se ha contado virtualmente nada sobre su juventud. Y que existiera un vacío tan enorme en la tradición popular de un personaje variado, complejo y fascinante donde los haya era, en efecto, (Leer más)

Flores robadas en los jardines de Quilmes


a Haroldo Conti 
¿in memoriam? 


Naveguemos, 
el mar es invención de nuestra barca 

SÉMED IBN EL BARUD 


Abro la puerta de mi casa sigilosamente, como si fuera un ladrón, o tal vez un intruso. Cierro con más sigilo todavía, esta llave siempre me traiciona, me quito los zapatos. Según Silvia, estos mocasines míos hacen mucho ruido, crujen, acaso por que están confeccionados con cuero de mala calidad, si mis pasos retumban tanto como mi voz, como si pertenecieran a un hombre firme. Mis pasos con ecos, mis palabras con pólipos, tendré que vencer viejas perezas y operarme.

Dejo los zapatos (Leer más)

Sobre la Ciencia Ficción


INTRODUCCIÓN 


En mis libros autobiográficos, Todavía verde en la memoria y Vivido aún con alegría, hice un listado minucioso de mis más de doscientos libros en un apéndice y, para ayudar al lector, dividí la lista en dos categorías separadas.

Debe de haber entusiastas que tengan la ambición de recoger cada palabra que he escrito en cualquiera de las categorías, pero pienso que la mayoría de la gente prefiere ser más específica. Algunos están más interesados en mi ciencia ficción que en mis relatos de misterio, más en mis historias que en mi astronomía, más en mi humor que en (Leer más)

Antología no euclideana


Contenido



Ray Bradbury ? El Flautista

Alfred E. van Vogt ? Proceso

Arthur C. Clarke ? El Centinela

Robert Sheckley ? La Séptima Víctima

Robert Abernathy ? Combate Singular

Charles L. Fontenay ? La Seda y la Canción

Jacques Sternberg ? El Mundo Ha Cambiado

Fausto Cunha ? Último Vuelo a Marte

Belcampo ? Las Cosas al Poder

James G. Ballard ? El Hombre Iluminado

David Masson ? El Reposo del Viajero

Bob Shaw ? Luz de Otros Días Perdidos

Thomas Disch ? La Jaula de la Ardilla

Harlan Ellison ? El Merodeador en la Ciudad al Borde del Mundo
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Alexandros I: el hijo del sueño


ANTECEDENTES



Los cuatro magos subían a paso lento los senderos que conducían a la cumbre de la Montaña de la Luz: llegaban de los cuatro puntos car dinales trayendo cada uno una alforja con las maderas perfumadas desti­nadas al rito del fuego.

El Mago de la Aurora llevaba un manto de seda rosa con matices de azul y calzaba sandalias de piel de ciervo. El Mago del Crepúsculo lle vaba una sobrevesta carmesí jaspeada de oro, y de los hombros le col­gaba una larga estola de biso recamada con idénticos colores.

El Mago del Mediodía vestía una túnica de púrpura (Leer más)

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